• Patricio Yon León

SI AÚN NO HEMOS LLEGADO AL PISO DE ESTA CORRECCIÓN, PODRÍAMOS ESTAR CERCA

Actualizado: 17 de abr de 2020


Ayer lunes, los principales índices accionarios del mundo cerraron con importantes ganancias luego de sufrir una de las peores semanas de los últimos años, a juicio de muchos inversionistas y traders del mercado.


Sin embargo, antes de la era de las medidas no convencionales y estímulos monetarios, una corrección de hasta 20% dentro del año, era algo común en las bolsas. En los últimos 40 años, ha habido 13 correcciones previas a esta, con promedios de 14,5% de baja y 3,5 meses de duración.


En un mercado bullish que ya dura 11 años, esta sería su quinta corrección -nuevamente un evento común- pero con la particularidad de que esta vez sólo bastaron 6 días para que el S&P 500 sufriera una caída del 12,76% a precio de cierre del viernes y quedara en territorio correctivo (baja entre 10% y 20%).


La razón de este pánico en el mercado sería el coronavirus (covid-19) y el riesgo de una pandemia, donde los inversionistas reflejaron en precios el peor escenario: todo el mundo se contagia, se paraliza gran parte del comercio mundial y las compañías dejan de generar ganancias.


Efectivamente, hay un riesgo no despreciable de pandemia con efectos económicos relevantes. Sin embargo, como comenté en un artículo anterior, hoy los países están mejor preparados y con más experiencia para enfrentar situaciones de este tipo.


Las compañías han comenzado a advertir posibles reducciones de actividad y a implementar medidas de prevención de riesgos y protección para sus trabajadores y operaciones.


Los bancos centrales y gobiernos del G7 por su parte, han comenzado a preparar y coordinar medidas para apuntalar la economía global, lo que habría generado las expectativas positivas detrás de las compras que hicieron repuntar las bolsas ayer.


¿Es momento de volver a la renta variable?


Repasemos lo que está pasando con el S&P 500 que, por su importancia, normalmente “guía” el comportamiento del resto de las bolsas mundiales:


  • Fortaleza de los precios de las acciones: aunque la cantidad de títulos que se mantienen en sus máximos del último año sigue superando al número de acciones que cayeron al rango de sus mínimos anuales, esta relación se encuentra en la parte baja de su rango anual, lo que indica que las expectativas de los inversionistas están más negativas que a fines del año pasado.

  • Demanda de bonos sin grado de inversión: su spread con respecto a los bonos con grado de inversión saltó de 1,79% a 2,02% en lo que va del año, indicando que los inversionistas están mucho más aversos al riesgo.

  • Demanda por activos de refugio: durante febrero, el spread entre el rendimiento de las acciones y el rendimiento de los bonos del tesoro cayó a -9,19%, un valor bastante malo debido a la fuga de inversionistas desde las acciones a la seguridad de los bonos del tesoro de EEUU.

  • Relación put/call: esta relación se mantiene cerca de sus máximos de los últimos 2 años. Este gran volumen de apuestas de venta también refleja aversión al riesgo, pero por otro lado, abre la puerta a la posibilidad de que se gatillen compras para entrega que harían subir los precios.

  • Volatilidad (VIX): el índice de volatilidad sobre los precios de las opciones de venta del S&P 500 -también considerado por muchos como el índice del miedo- llegó a 40 hace algunos días, un valor extremadamente alto para lo que ha sido su comportamiento en la última década, que refleja el grado de temor que hay entre los inversionistas sobre los efectos de una pandemia de covid-19.

Durante la última semana, el VIX llegó a máximos de los últimos 5 años.

Cuando las expectativas son tan malas, pequeñas sorpresas positivas podrían crear atractivos niveles de entrada en las acciones.


Si aún no hemos llegado al piso de esta corrección, creo que deberíamos estar atentos. Podría ser una de las buenas oportunidades que hemos estado esperando.



Para más información, escríbanos a: contacto@candleworxfinancial.com.

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